viernes, 7 de noviembre de 2014

La búsqueda de inversores cambia los despachos por ascensores

La búsqueda de vías de financiación con las que sacar adelante una idea de negocio figura como uno de los puntos principales en los que los emprendedores centran una parte importante de sus esfuerzos. Los efectos de la crisis económica y la destrucción de empleo han propiciado el aterrizaje en este terreno de nuevos empresarios con necesidades imperantes de confianza en sus proyectos y de crédito para poder sacarlos adelante.


Esta etapa emprendedora ha traído consigo la aparición de nuevos métodos y fórmulas para la búsqueda de inversores. Una apuesta por la captación de fondos en la que se han abierto paso algunos procedimientos originales que rompen los esquemas clásicos, en los que los emprendedores presentaban sus proyectos ante posibles interesados en el marco de oficinas o despachos.

“La fase de captación de fondos es clave para que un proyecto emprendedor salga adelante y no sea engullido por la dura competencia del mercado.”

En esta línea se sitúan formatos poco comunes hasta la fecha en España como el denominado Elevator Pitch. Un método que se sale de lo común para poner a los futuros hombres de negocios a prueba y en la tesitura de ser capaces de defender sus ideas en el espacio de tiempo que un ascensor realiza su recorrido.

El Elevator Pitch, un método para presentar proyectos que rompe los esquemas

En España esta técnica ha estado presente en diferentes convocatorias públicas y empresariales ligadas a concursos para jóvenes emprendedores. Una forma original de probar a los nuevos empresarios rompiendo cualquier esquema preconcebido, así como para medir su capacidad para enfrentarse a situaciones complejas y de tensión.

Estados Unidos figura como uno de los escenarios en los que este tipo de discurso para la presentación de un proyecto más veces se ha puesto en marcha. Un método de ensayo para futuros empresarios que cuenta con múltiples seguidores. Y es que fue en este país, donde surgió la idea allá por 1980 de la mano de Philip B. Crosby.

Junto a esta búsqueda de capital un tanto movida, en la actualidad los emprendedores tienen a su alcance otras fórmulas menos rompedoras como son las denominadas aceleradoras de proyectos. Diferentes empresas, instituciones o colectivos de emprendedores han tejido una completa estructura de ayudas y contactos dirigidos a captar las mejores ideas de negocio y conectarlas con aquellos inversores que puedan convertirlas en realidad.

“El sector tecnológico se sitúa como uno de los que mayor interés despierta entre los inversores y en el que el componente internacional está más presente.”

De la mano de estas redes especializadas, los emprendedores tienen a su alcance los fondos necesarios para poder poner a rodar sus proyectos, además de un interesante y valioso asesoramiento aportado por empresarios consolidados, así como por otros hombres de negocios que recorrieron este mismo camino unos cuantos años antes.

Bajo la fórmula de aceleradoras o incubadoras de ideas, este tipo de formatos de captación de financiación funcionan como un auténtico balón de oxígeno para jóvenes proyectos, especialmente asentados en sectores como el tecnológico, en los que el factor tiempo es vital para conseguir aprovechar las nuevas oportunidades del mercado y no terminar siendo adelantados por la gran competencia de ideas llegadas de los puntos más remotos del planeta.


La apuesta por el emprendimiento como una de las vías más valiosas para reactivar la economía ha intensificado también los concursos y convocatorias tanto públicas como privadas en las que los participantes compiten por interesantes recursos económicos e infraestructuras en las que poder ir haciendo que sus proyectos cojan forma.




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