| 4
de noviembre de 2004
La jornada
“La educación en el entorno audiovisual” reflexiona
sobre la incidencia de la televisión en la educación.
Organizada por el
Consejo Audiovisual de Navarra y la Universidad Pública de
Navarra, contó con la presencia de Victoria Camps y numeroso
público asistente.

En un momento en el que se está produciendo un debate a nivel
nacional sobre el efecto que los contenidos audiovisuales, especialmente
los televisivos, tienen sobre la infancia y en el que se está
exigiendo a las cadenas que asuman su responsabilidad con respecto
a los menores, el Consejo Audiovisual de Navarra ha querido abordar
este problema con la organización de esta jornada.
El punto de partida del debate fue la presentación en Navarra
del interesante estudio “El
Libro Blanco: la educación en el entorno audiovisual”,
elaborado por el Consell
de l'Audiovisual de Catalunya, que analiza la relación
educación - televisión y apela a la responsabilidad
compartida de padres, escuela y televisión para evitar los
efectos nocivos que ésta puede ocasionar en el desarrollo
de los menores.
Victoria Camps, vice presidenta
del Consell, explicó como "la función educativa
es la cenicienta entre los cometidos de la televisión"
y que la educación se ha convertido en"una
pelota que nadie quiere asumir, por lo que se va pasando
de unos a otros". Así, los padres culpan a la escuela,
la escuela a la familia y todos acusan a la televisión. El
Libro Blanco incide en que la responsabilidad es de todos, llamamiento
que Camps ilustró con un proverbio africano en el que se
afirma que “para educar a un niño hace falta la
tribu entera”.
Según Victoria Camps, el Libro Blanco demuestra que existen
una serie de contenidos “de riesgo” y que este
factor se ve agravado por el hecho de que el consumo televisivo
de los menores es “excesivo y descontrolado”.
Además, un análisis detallado de los mensajes televisivos
muestra que la televisión fomenta hábitos contrarios
a la escuela como son: la pasividad, la cultura fragmentada o mosaico,
la necesidad de sensaciones fuertes e instantáneas y el fenómeno
conocido como “infantilizar” al adulto y “adultizar”
al niño. Victoria Camps comentó que la televisión
generalista o familiar es un híbrido que, para enganchar
a todos, ni es completamente de adultos ni tampoco de niños.
Ante esto, la catedrática en ética alertó de
que la televisión “está privando a los niños
del derecho a ser niños puesto que les enseña cosas
mucho antes de lo que debieran”.
La mesa de debate que se desarrolló a continuación
fue moderada por Juan Andrés Platero, miembro del Consejo
Audiovisual de Navarra, y contó con la presencia de representantes
de las televisiones navarras Jokin San Julián, Francisco
Roncalés y Marcial Cuquerella, la Directora General de Familia,
Loren Albeniz, y el Director del Servicio de Atención a la
Diversidad, Pedro Olangua. En el debate, además de comentar
las conclusiones del Libro Blanco, se trató de delimitar
la responsabilidad de cada uno de los estamentos sociales implicados:
familia, escuela y televisión, sobre la educación
de los menores.
Se hizo hincapié en que la escuela no puede ser ajena al
mundo audiovisual en el que viven inmersos los menores. A raíz
de ello, se propuso que en el colegio se enseñara a interpretar
los mensajes audiovisuales y a conocer su lenguaje. La mayor responsabilidad
recayó en la familia ya que, al final, es la verdadera gestora
de la televisión en cada hogar. Se explicó que los
padres no deben utilizar la televisión como niñera
y se acordó que lo que habría que hacer, en primer
lugar, es informar a los padres sobre cómo ayudar a los menores
a interpretar los contenidos audiovisuales. Por su parte, algunas
de las televisiones intentaron eludir cualquier tipo de responsabilidad
o papel educativo ante los menores, postura que no fue aceptada
ni por el resto de participantes y ni por el público que
posteriormente participó en el coloquio.
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