| 2 de septiembre de 2004
El Consejo Audiovisual de Navarra defiende en un
informe la necesidad de unos medios de comunicación públicos
fuertes e independientes y sugiere cambios estructurales al modelo
actual.
El informe ha sido elaborado a petición del “comité
de sabios”, los cinco expertos designados por el Gobierno
central para la reforma de los medios de comunicación de
titularidad estatal.

Los miembros del Consejo Audiovisual de Navarra han defendido en
un extenso informe la existencia de unos medios de comunicación
públicos independientes, que estén exclusivamente
al servicio del ciudadano, que no sean presos de la audiencia ni
ahogados por el déficit y que cuenten con unos profesionales
que disfruten de las mejores condiciones para ofrecer un auténtico
servicio público de calidad.
El Consejo cree que la necesidad de unos medios gestionados directamente
por el Estado se fundamenta hoy en día en el servicio a unos
principios y valores que no pueden ser alcanzados o garantizados
suficientemente sólo a partir del mercado. Está demostrado
que la competencia directa con las privadas por la audiencia desde
la aparición de éstas, lejos de mejorar la calidad
de la programación de la pública, la ha empobrecido
y ha producido una distorsión en el concepto de servicio
público y en los objetivos del Ente público. El Consejo
cree que la reforma debe reconducir esta situación ya que
considera que la actividad mediática, cualquiera que sea
su forma de gestión, no puede reducirse a una mera oportunidad
de negocio o de poder. Por el contrario, debido a la naturaleza
del negocio, íntimamente ligado a las necesidades democráticas,
sociales y culturales de cada sociedad y a la necesidad de preservar
el pluralismo de los medios de comunicación, la actividad
de éstos debiera contar siempre con un componente de servicio
público. Y en este sentido, los medios públicos debieran
ser ejemplo de independencia, diversidad, innovación, honestidad,
calidad y respeto a la legislación, especialmente a los límites
publicitarios y a la dignidad de las personas.
En cuanto al modelo de RTVE, los miembros del Consejo Audiovisual
de Navarra consideran que el primer paso debe ser la definición
clara y precisa del concepto de servicio público. Posteriormente
y con esa definición en el horizonte, se debieran establecer
una serie de mecanismos que, por un lado, garanticen la independencia
política y la profesionalidad de los órganos de gobierno
del Ente; que sistematicen un modelo de financiación y de
gestión basado en la transparencia y proporcionalidad y articulado
en torno a un mandato-marco y un contrato-programa; que evalúen
el cumplimiento de los objetivos mediante un conjunto de indicadores
que vayan más allá de la mera supervisión presupuestaria,
los resultados de audiencia o el genérico juicio de valor
sobre la calidad de las programaciones; y que garantice una programación
diversa, honesta, pendiente del interés general y preocupada
especialmente por los menores y adolescentes.
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